La nueva política de la oligarquía

27 mayo, 2015 por arenaslibertad

Artículo "La nueva política de la oligarquía" 
extraído del libro Por dónde empezar
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No obstante la rapidez con que se han sucedido los últimos acontecimientos políticos, las cosas han aparecido tan claras que todo el mundo ha podido ver el alumbramiento y el verdadero carácter de la nueva política que desde hace tiempo venía gestando la clase dominan te. Naturalmente, el que aparecieran así de claras las cosas no quiere decir que los diversos grupos políticos las vieran y juzgaran tal y como ellas son, y hasta no faltarán quienes nieguen la evidencia y se empeñen en sostener a todo trance las concepciones más peregrinas. De todas maneras es indudable que los acontecimientos últimos han sometido a toda esta gente a una dura prueba, y, por mucho que se empeñen en evitarlo, no podrán escapar a su fatal resultado.

Como era de esperar, el desconcierto en los primeros momentos y la perplejidad ante el nuevo Gobierno y su plataforma política ha sido el rasgo común en todos esos grupos. Mientras que para la camarilla carrillista (metida de lleno y, por tanto, conocedora de la maniobra) ésta ha representado la consumación de sus máximas aspiraciones, para los oportunistas de “izquierda”, por una u otra causa, la maniobra política del régimen ha venido a ser una verdadera ruina en todos los aspectos. ¿Cómo salir adelante después de esto? ¿Cómo ocultar el carácter de clase del Estado y su naturaleza fascista? ¿Cómo encubrir a sus colaboradores? ¿Cómo negar la colaboración activa, vergonzante, descarada en la sucia maniobra de los carrillistas? Sólo nuestra Organización, la OMLE, como corresponde hacerlo a toda organización comunista, ha interpretado correctamente los hechos, anunciándolos a su debido tiempo y señalando al proletariado ya las amplias masas populares las tareas y el camino a seguir actuando como su auténtica vanguardia.

Ahora, desaparecido Carrero y su equipo de “tecnócratas”, los herederos naturales de éstos en el nuevo Gobierno se disponen a llevar a cabo sus mismos planes, haciendo de ello la razón de su propia existencia.

Estos planes se resumen en lo siguiente:

1) Apertura del régimen fascista a los reformistas ya los vendidos revisionistas.

2) Distanciamiento de USA y mayor acercamiento a la Comunidad Económica Europea.

3) Represión sistemática del movimiento revolucionario de masas y de sus organizaciones de vanguardia.

Estos tres aspectos fundamentales de la política que el nuevo Gobierno se dispone a llevar a cabo están entrelazados; pues sin una estrecha colaboración de las diversas familias monopolistas y del revisionismo, no es posible el acercamiento a Europa. Por otra parte, este acercamiento se produce, inevitablemente, en lucha con los monopolios yanquis, y, por último, todos los planes y la misma existencia del régimen de la oligarquía financiera dependen de la actuación del movimiento obrero y popular. Fracasados estrepitosamente todos los intentos de integración y control de los obreros, la represión fascista combinada con los engaños de los revisionistas se ponen también a la orden del día.

La nueva orientación que va a imprimir la clase dominante a su política corresponde a los intereses de sus monopolios en las condiciones de la crisis capitalista mundial, de mayor aislamiento de su régimen, de la nueva oleada de la lucha revolucionaria y resurgimiento de la vanguardia comunista marxista-leninista.

Sobre la apertura del régimen fascista a los reformistas y a los vendidos revisionistas

En el Informe Político presentado por nuestro Comité de Dirección a la I Conferencia celebrada en junio pasado, se dice respecto a la “apertura” política:

“La perspectiva de mayor agravación de la crisis económica y el auge de las luchas revolucionarias, el desenmascaramiento del revisionismo entre las masas y la disgregación del propio partido revisionista, así como la mayor fortaleza y extensión del movimiento marxista-leninista, han llevado a simplificar las cosas de forma favorable a las fuerzas de la revolución.

Se ha venido abajo toda la política demagógica de la ‘oposición’, concretada en la llamada política del ‘pacto para la libertad’, con la que pretendían engañar y maniatar a las masas, por lo que la oligarquía se ha visto obligada a emprender directamente (y sirviéndose de la actividad confusionista y liquidadora que continúa llevando a cabo el revisionismo, apoyado ahora por los grupos oportunistas de ‘izquierda’) la política de ‘reformas’ de su régimen, desvelando más claramente ante las masas su engaño (….) es así, como la antigua división entre las ‘oposiciones’ y el régimen va dando paso a una situación en la que todos caminan hacia un reagrupamiento bajo las banderas del ‘orden’ y la ‘moderación’ para hacer frente al movimiento revolucionario”.

Posteriormente, nuestro Órgano Central, BANDERA ROJA, y nuestra revista teórica ANTORCHA, le han dedicado numerosos artículos a este asunto. BANDERA ROJA del 15 de diciembre señalaba:

“En las nuevas condiciones la clase dominante necesita poner algunos remiendos y encalar la podrida fachada de su régimen a fin de continuar exprimiendo y masacrando a las masas. Tal es la esencia del ‘aperturismo: Hacer algo para que todo siga igual, y esto porque comprende que las cosas ya no son como antes ni seguirán igual (…) No cabe duda de que este ‘aperturismo’ supone, ciertamente, una evolución política del mismo régimen cuyo objetivo no es otro que el de abrir sus puertas, sin cambiar su naturaleza fascista, a todos los que, visto el rumbo que están tomando las cosas, están dispuestos a colaborar directamente con él y que anteriormente se habían hecho ilusiones y habían trabajado por un tipo de cambio que los pusiera más a cubierto que la colaboración abierta”.

Cinco días después de aparecer esto en nuestro periódico suceden los acontecimientos por todos conocidos, y la Comisión Ejecutiva de nuestro Comité de Dirección anuncia en un panfleto lanzado el día 21 en Madrid, que “estas circunstancias tratará de aprovecharlas la oligarquía, para, sirviéndose de la confusión y desorganización aún predominantes en las masas populares, acelerar sus planes de ‘apertura”‘.

Efectivamente, así ha sucedido. Pasado el silencio de los primeros momentos, tanto la actuación y las declaraciones de los diversos sectores del régimen (comenzando por la del anterior Gobierno, la de los altos jefes militares, los comentarios de la jerarquía eclesiástica, la de los hombres destacados de la “oposición moderada”, hasta llegar al servilismo mostrado por los encartados en la farsa del 1.001), todos han venido a confirmar las apreciaciones de nuestra Organización, y así BANDERA ROJA del 1 de enero pudo decir sin temor a equívocos que con la explosión del 20 de diciembre “han saltado hechos añicos los últimos obstáculos que se interponían en el camino de la formación del bloque oligárquico-reformista”.

Como clara muestra basta recoger la primera reacción escrita del comité ejecutivo del partido revisionista, de los parientes más pobres del fascismo, puesta ya al descubierto por nuestro Órgano Central:

“Estamos -ha dicho la camarilla carrillista- dispuestos a encontrarnos, a reunirnos, a discutir con todos los grupos políticos y sociales, con los representantes de no importa qué institución, con las autoridades que tienen virtual o potencialmente un peso en la vida pública, para lograr una solución que supere la guerra civil”.

Con esta declaración los carrillistas hacían eco del miedo de la oligarquía y de sus requerimientos de tranquilidad, orden y concordia en los momentos de máxima tensión y de aguda crisis política del régimen fascista, cuando el recuerdo de la guerra y de la lucha encarnizada que habrá de librar para sacudirnos el régimen de esclavitud, estaba en la mente de todos.

Creemos que sobran más comentarios. Ahora, una cosa es obligado destacar: la camarilla revisionista, como atestiguan los hechos y sus declaraciones, se ha pasado descaradamente, con armas y bagajes, a las trincheras del enemigo del pueblo. Esta es la muestra más palpable de la formación del bloque contrarrevolucionario y nada mejor para simbolizarlo que la imagen repugnante publicada por la prensa del “abrazo” (esto ya es tradicional en la historia de nuestro país) de Franco con el presidente de la “oposicionista” Conferencia Episcopal, cardenal Tarancón, tras la que, desde hace tiempo, han marchado las cofradías revisionistas y oportunistas de “izquierda”.

A nuestra Organización, como se puede comprobar, nada de esto le ha cogido por sorpresa. A la vez que hemos venido denunciando estas maniobras y alertando a las masas sobre sus verdaderos objetivos, hemos avanzado  la  alternativa  política,  ideológica y  orgánica  de  la  revolución  en  España  (todo  ello  contenido  en  los documentos aprobados por nuestra I Conferencia y en la actividad que, en base a ellos, despliegan nuestras organizaciones y militantes) Esta alternativa se va revelando como la única acertada y se abre paso en cada vez más amplios sectores de la clase obrera y entre numerosos revolucionarios.

Así pues, contrariamente a lo que pueda parecer, el bloque recién formado es una muestra clara del aislamiento y la extrema debilidad en que se encuentra la oligarquía financiera ante la aguda crisis económica que se aproxima y la reposición de las fuerzas populares; muestra, además, la bancarrota de sus agentes revisionistas, su incapacidad para engañar y arrastrar a nadie a la conciliación y colaboración con el régimen. Es el temor bien fundado a la clase obrera ya las batallas que se avecinan, frente a las que se sienten débiles, lo que les ha llevado a reunir fuerzas, a unirse más estrechamente para combatir al pueblo.

Como señala el Informe antes citado: “El hecho más importante y trascendental, pese al ruido que arman, es que la clase obrera no se ha dejado arrastrar por sus sucias maniobras. Por el contrario, cada día tiene más claro (por los crímenes constantes que comete el fascismo y la labor de esclarecimiento que realiza nuestro movimiento) que el logro de su libertad y la del resto del pueblo no depende de los acuerdos entre los grupos monopolistas y Sus camarillas políticas, sino de la lucha decidida de las masas populares contra todos ellos, por conquistar verdaderas mejoras democráticas y terminar para siempre con el fascismo y el monopolismo”.

En cuanto al futuro del bloque, el número anterior de BANDERA ROJA lo ha sentenciado: “Habrá puestos y tareas para todos a su debido tiempo (…) sin embargo, la situación se les presenta muy difícil. Si ya se encontraban aislados, ahora, con el fracaso de la mascarada del ‘1.001’ y el desenmascaramiento más evidente del social fascismo, están completamente solos, y frente a ellos -más esclarecidas que nunca y dispuestas a luchar- se alzan las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, cuya situación material empeora por momentos”.

Las primeras medidas que ha tomado el Gobierno del bloque han consistido en un incremento soterrado de la represión, los fuertes aumentos de precios y congelación de salarios.

Es claro que la nueva “ofensiva” del régimen no sólo se realiza de espaldas, sino, principalmente, contra las masas y, por consiguiente no ha de quedar sin respuesta.

Sobre el alejamiento de USA y mayor acercamiento a Europa

Una de las principales y más importantes novedades con que se presenta el Gobierno del bloque, y con la que pretenden embaucar a las masas, es su decidido “europeismo”. Con su acercamiento a los países que forman el Mercado Común, los monopolistas españoles tratan de hallar un mayor intercambio comercial (sobre todo la salida de sus productos agrarios), a la vez que escapar del voraz control que los monopolistas yanquis les pretenden imponer. Al mismo tiempo tratan de lograr una mayor libertad de movimiento para la persecución de sus aspiraciones imperialistas. Hay que reconocer que, en la situación nacional que hemos descrito, esta operación encierra un grave riesgo para la burguesía española. No obstante, en realidad, no le queda otra salida y si da el paso es pensando en que, en última instancia, siempre tiene el recurso protector de la reacción europea y del mismo imperialismo yanqui.

Para nadie puede ser un secreto que buena parte de la responsabilidad por la aceleración de estos planes la ha tenido el golpe del 20 de diciembre, en el que, sin lugar a dudas, ha habido, por lo menos, instigación yanqui. Estos han pretendido, apoyando a los sectores más negros del fascismo español, parar el proceso hace tiempo iniciado y que se mostró con todas sus características a raíz de la última guerra en Oriente Medio.

Quien se haya preocupado aunque sólo sea un poco, no ignora el hecho de que, si bien todavía bajo una fuerte dependencia económica y militar de los monopolios yanquis, una vez superado el período de la economía autárquica que caracterizó los primeros 20 años de la posguerra, e iniciados los planes de desarrollo, la expansión industrial y la transformación capitalista de la agricultura operada en los 15 años siguientes habrían de producir, inevitablemente, un choque de intereses de los monopolistas norteamericanos y españoles, ya que estos últimos no han dejado nunca de mantener en sus manos los sectores fundamentales de la economía y los resortes del Estado. Estos choques se han ido haciendo cada día más fuertes y frecuentes hasta alcanzar una mayor virulencia con la agravación de la crisis económica del capitalismo mundial y consumarse, a costa de todos sus “socios”, la alianza contrarrevolucionaria soviético-americana. Así, la tendencia que siguen países como Francia y Japón respecto a USA y la otra superpotencia, ha terminado por arrastrar también a España, aunque en este caso con algunas diferencias debidas a su menor grado de desarrollo, a su posición geográfica y a sus “tradiciones” políticas.

Ya no hay ninguna duda respecto a la naturaleza y configuración imperialista del Estado español, aunque sería mejor decir, por las condiciones que hemos descrito, a su configuración como uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista de Europa. De ahí los temores y titubeos de la clase dominante española, la ocultación que hace de sus contradicciones con sus todavía aliados y amigos, las alusiones veladas, el ir y venir del aguilucho Kissinger y de otros personajes de USA.

Para  nuestro  movimiento  esta  situación  tan  peculiar  que  ocupa nuestro  país  en  el  plano  mundial,  se  presenta  muy  delicada.  No  obstante, nuestra  postura  es  clara  al  respecto.  Cómo  ha  proclamado  nuestra I Conferencia:

“Hace tiempo que la oligarquía española, metida de lleno en el remolino de la crisis capitalista mundial y sufriendo como la que más los golpes revolucionarios del proletariado, está tratando de salir del difícil trance en que se halla aprovechando en su exclusivo beneficio la agudización de las contradicciones entre los diversos grupos monopolistas. la existente entre éstos y otras naciones y la posición geográfica privilegiada de nuestro país para tratar de jugar su baza en el concierto internacional como potencia de segunda fila. Sin embargo, no por ello va a renunciar la oligarquía española a su tradicional política vendepatria”.

Esto es una realidad cada vez más clara que se viene poniendo de manifiesto últimamente. No obstante sus contradicciones con los EE.UU., debido al estado de efervescencia revolucionaria que vive el país, al descontrol de las masas por parte de la burguesía y al desarrollo creciente de la lucha popular, los vuelos imperialistas de los monopolistas españoles, tal como el de aproximación a Europa, se quedarán cortos y, probablemente, limitados a la ribera mediterránea. Es conocido -como queda señalado en el Informe citado- que, debido a los cambios operados últimamente en el mundo, “la antigua dependencia a EE.UU. se viene resquebrajando a causa de los golpes recibidos por éstos en el plano mundial y a la dura competencia económica, política y militar a la que tiene que hacer frente el imperialismo USA en nuestro país, al igual que en otras partes del mundo”. Pero esto no debe llevar a confusión, por mucho que prometa la oligarquía, respecto a su contribución a la causa de la paz, la libertad y el progreso de los pueblos.

Estas promesas, al igual que la “apertura” política, son otras tantas engañifas de la clase dominante española determinadas, todas ellas, por un mismo factor: su ruina política y económica y su fin cercano e inevitable.

Si no lo arranca el pueblo, la oligarquía financiera no “concederá” un resquicio de libertad. Si no se le fuerza a ello, el Estado fascista español seguirá jugando el mismo negro papel que hasta ahora ha jugado en el mundo. Por ello nuestra Organización ha fijado una postura clara frente a este problema, recogida en el Informe Político y nuestra Línea Programática. Apoyamos la causa de la paz mundial, luchamos por el desmantelamiento de las bases militares yanquis de nuestro territorio, apoyamos resueltamente la aplicación de los principios de coexistencia pacífica con todos los países del mundo por parte de los Estados socialistas. Además luchamos contra las pretensiones imperialistas de nuestra propia burguesía prestando nuestra ayuda y apoyo fraternal a todos los pueblos víctimas de su opresión y rapiña y, más en general, sostenemos el principio de la no alineación de España con ningún bloque que persiga fines imperialistas, agresivos. Lucharemos por la independencia e integridad nacional.

Sobre la represión sistemática
del movimiento revolucionario de masas
y sus organizaciones dirigentes

Como era de esperar, las primeras medidas que ha emprendido con absoluta “eficacia” el nuevo Gobierno, han consistido en “enseñar sus dientes” sanguinarios (pese a la “madurez” demostrada por el pueblo, según dicen, en el transcurso de los últimos acontecimientos), estableciendo un estado de excepción encubierto que a partir de ahora va a ser permanente: los asesinatos de revolucionarios y patriotas, las detenciones de obreros avanzados, el envío de la policía y la Guardia Civil contra los huelguistas, los cacheos en las calles, los controles en las carreteras y fronteras, la colaboración con las policías extranjeras, etc. Tal es la verdadera catadura de la “nueva” política del régimen y, cómo no, la consiguiente subordinación a ella (a fin de confundir a la opinión pública mundial), de las mascaradas de juicios, “conforme a las leyes”, de los reformistas y vendidos por los deslices que cometan. Utilizando esto como cortina de humo el fascismo va a procurar encubrir su represión bestial sobre las masas y los crímenes constantes contra los revolucionarios, al tiempo que fomenta el servilismo y el sometimiento a las leyes y normas fascistas establecidas. Por su parte, los carrillistas hace ya tiempo que vienen preparando el terreno para entrar en su nueva vida y vienen clamando contra lo que ellos llaman “nostálgicos de la guerra civil” en un vano intento de encubrir su colaboración y la cadena de crímenes que sigue cometiendo el fascismo.

Queda claro, pues, que la represión se va a intensificar adoptando formas más encubiertas, y para eso los fascistas utilizarán la colaboración de los revisionistas y de otros oportunistas. ¡Son “terroristas!, dirán los fascistas refiriéndose a los revolucionarios; ¡son “nostálgicos de la guerra”!, le secundarán los vendidos al capital.

Pero éstas son cosas a las que ya estamos algo acostumbrados. A partir de ahora habrá que prestar mucha más atención a las provocaciones carrillistas, a su infiltración en las filas revolucionarias y a su franca colaboración con la policía. Si, como otras veces hemos señalado, el deslindamiento de campos con los oportunistas nos hizo ver claro su rabiosa oposición a la Reconstrucción del Partido y al desarrollo de la lucha independiente de la clase obrera, es seguro que la Reconstrucción del Partido, que ya se vislumbra, y el impulso que ello imprimirá a la lucha revolucionaria, al poner los más claramente al descubierto y aislarlos completamente, les llevará a actuar como lo que realmente son: la quinta columna de la reacción.

No hace falta decir que esto nos impone la tarea de ir preparándonos desde hoy mismo en todos los terrenos, en particular contra sus maquinaciones.

Nuestra Organización debe estar abierta a todo verdadero revolucionario y a los luchadores obreros. Pero para ingresar en ella, tendrán que demostrarlo, siendo, por nuestra parte, intransigentes y cerrando fuertemente nuestras filas frente a los arribistas, provoca dores y cobardes.

Nuestra Conferencia trató a fondo esta cuestión haciéndose en ella una clara distinción entre los revisionistas y trotskistas y los elementos de base engañados, a los que tenemos el deber de ganar para el Partido y nuestra causa socialista.

El habernos mantenido siempre firmes en los principios y en la lucha por la persecución de los objetivos que nos hemos marcado, a pesar de las mentiras sobre nuestro “sectarismo” y otras calumnias que han propalado contra nosotros los oportunistas de todos los pelajes, nos ha permitido fortalecernos, primero, e ir convenciendo, ahora, de la justeza de nuestras posiciones, a un buen número de gentes. En el Informe al que ya nos hemos referido repetidas veces se dice: “Todavía nos queda mucho por hacer en el camino que conduce a la Reconstrucción del Partido, para el encabezamiento y amplio desarrollo del movimiento revolucionario de masas, y hay numerosos comunistas en nuestro país que aún no han hallado ese camino ni a su organización. Ambas cuestiones son ajenas a nuestra voluntad, ya que en la resolución de estos problemas, y entre ellos el de lograr lo antes posible la unidad de los verdaderos comunistas, como siempre hemos demostrado, venimos poniendo todas nuestras fuerzas y entendimiento (…) si en todos los terrenos no hemos conseguido mejores resultados es debido a la situación creada en nuestro país por el revisionismo, la cual ya hemos descrito, y que no podrá durar mucho tiempo si persistimos en nuestro trabajo”.

La bancarrota del oportunismo y la unión de los verdaderos revolucionarios en un Partido único es inevitable. Cada día se acelera más esta tendencia a medida que se suceden los acontecimientos y por la labor de esclarecimiento y organización que lleva a cabo nuestro movimiento marxista-leninista. Esta labor, a medida que se desarrolle, va a atraer sobre nosotros una mayor represión, y frente a ella debemos estar preparados en todos los terrenos, particularmente en lo que respecta a la cuestión ideológica. En numerosos artículos publicados en nuestro Órgano Central y en folletos de nuestros clásicos, venimos tratando constantemente sobre el funcionamiento clandestino, los métodos de trabajo, etc. Esto hay que continuar haciéndolo a fin de eliminar el espontaneísmo, el liberalismo y los métodos artesanos de trabajo. Pero eso no es suficiente. No se debe perder de vista el hecho de que, aunque las condiciones materiales están madurando a pasos agigantados para un desarrollo revolucionario, no disponemos aún de las fuerzas suficientes para encabezarlo y conducirlo a la victoria. El Partido no existe, razón por la cual nuestra primera tarea es reconstruirlo. Esta labor, como venimos viendo, avanza de manera firme en todos los frentes, pero todavía durará algún tiempo yeso nos obliga a preservar las fuerzas, a no exponerlas, creando un fuerte aparato clandestino y ligando a las masas, aprendiendo a dominar todo tipo de lucha y haciendo preparativos para la lucha armada. Es de esta manera, como, “a medida que avanzamos, habrán madurado mucho las condiciones para un amplio desarrollo de la lucha contra eL fascismo, el monopolismo y el imperialismo, así como para el encabezamiento de esta lucha por el Partido”. Reconstruido el Partido, “esta lucha irá pasando a primer plano en nuestra actividad y estaremos en condiciones de desarrollara de forma efectiva e ininterrumpida” (lugar citado).

Tal es la concepción que tenemos sobre el particular, concepción que debe guiar nuestros pasos hasta alcanzar los objetivos señalados y frustrar todos los intentos de destruirnos por parte de la reacción, para ganar la confianza y el apoyo de las masas y conducirlas de victoria en victoria.

Publicado en BANDERA ROJA
nº 40-1ª Época, 1 de febrero de 1974

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