Las manipulaciones del juez Bruguiere

6 septiembre, 2015 por arenaslibertad

Artículo "Las manipulaciones del juez Bruguiere" 
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Hace un par de días recibí un resumen de los interrogatorios a que hemos sido sometidos Isabel y yo por parte de la policía francesa y por el Juez Bruguière. Se trata de un resumen muy incompleto y en exceso fragmentario, pero no por este motivo se puede dejar de ver, a través de su lectura, las numerosas manipulaciones que el juez Bruguière está realizando con nuestras declaraciones, lo que, por demás, resulta bastante frecuente en él.

Como lo ha puesto de manifiesto un extenso artículo que apareció publicado recientemente en “Le Monde Diplomatique” -marzo 2001- (“Las pruebas montadas sobre el terrorismo libio”) bajo la firma de Pierre Pean, cuando el juez Bruguière “descubrió que él solo podía modificar la política exterior de Francia y que los políticos le temían, montó y después perfeccionó un sistema para hacer lobby muy fuerte que le permitía imponer ‘su’ verdad.

( . . . ) El funcionamiento de la justicia antiterrorista en París bajo las riendas del juez Bruguière está siendo hoy motivo de controversias. Esa justicia escapa a cualquier control democrático porque el antiterrorismo es la cosa del juez y el juez es inamovible desde 1986. No tiene que dar cuentas a nadie y con su puesto -hecho a su medida- de Vicepresidente del Tribunal de París, ha recuperado un estatuto del antiguo régimen”

Así, de forma semejante a lo sucedido en la conspiración contra Libia, que analiza Pierre Pean en todos sus detalles en el artículo citado, también en nuestro caso, una investigación seria y no condicionada por las presiones políticas y económicas que están ejerciendo                las autoridades españolas, podría poner al descubierto ‘las turbias tramas’ que han sido tejidas en torno a nuestro Partido (el PCE(r)) lo que “denunciaría a la vez las ‘pruebas’ acumuladas. . . y la parcialidad del juez Bruguière”,

En efecto, todo el interés de este juez -como el de los policías a su servicio- está centrado en “demostrar” la “vinculación” orgánica entre el PCE(r) y los GRAPO; pero como resulta que no existen pruebas de esa vinculación y, por el contrario, todas las evidencias demuestran que son dos organizaciones distintas e independientes, con sus estatutos, sus órganos dirigentes y sus áreas de actuación revolucionaria diferenciadas y bien delimitadas -que incluso los tribunales españoles han reconocido en numerosas resoluciones y sentencias- el juez Bruguière se siente en la obligación de montarlas.

Resulta escandaloso comprobar que para él sólo tiene interés todo aquello que le facilite fabricar esas “pruebas” del “vínculo” entre dos organizaciones obreras y populares revolucionarias de un mismo país ( que por supuesto, no es el del juez Bruguière y en el que, por demás, estas dos organizaciones no han cometido “delito” alguno) mientras cierra descaradamente los ojos y los oídos ante los numerosos y abrumadores testimonios y las pruebas documentales que les hemos ofrecido, que demuestran, sin dejar lugar a ningún género de dudas, la continuidad del régimen fascista impuesto por Franco en España, la conculcación de las libertades y derechos de los trabajadores, el empleo sistemático de la tortura, así como los asesinatos que seguimos padeciendo los que nos oponemos y combatimos de forma consecuente a este régimen. Es realmente preocupante tanta “ceguera ” y parcialidad en un juez de un país europeo que se proclama democrático.

Pero no me propongo hablar aquí de esos testimonios ni de las pruebas documentales a que me he referido, que demuestran bien a las claras que somos nosotros las víctimas y no esos verdugos que pretende presentar el juez Bruguière. Tan sólo quiero mostrar el “procedimiento” que éste viene utilizando para realizar su nuevo montaje, deteniéndome para ello en una parte del sumario que ya he mencionado.

Como se podrá comprobar, el truco de esta manipulación del juez Bruguière, consiste en hacerme decir lo que yo jamás he dicho para después oponer, como si fueran mías, esas falsas declaraciones, a las de Isabel. Claro que para esto Bruguière ha tenido que hacer algunos malabarismos (contando, naturalmente, con la colaboración de la policía francesa y de la guardia civil española) de tal modo que resulten difíciles de descubrir sus manejos, a menos que se haga una lectura atenta que permita distinguir lo que corresponde realmente a nuestras declaraciones, de aquello que ha “interpretado” y “resumido” de ellas Bruguière o, simplemente, él ha inventado. Lo que pierde a este juez es que, a pesar de la situación de aislamiento e incomunicación que nos ha impuesto para poder llevar a cabo impunemente sus manipulaciones, éstas han quedado impresas en el papel junto a una fracción de nuestras propias declaraciones (las mínimas necesarias para hacer su montaje) y por este motivo no puede escamotearlas o sustraerlas a la consideración de cualquier persona que esté realmente interesada en conocer la verdad. Es por este motivo por lo que se puede afirmar que Bruguière ha sido atrapado en su propia trampa. y es que, como se suele decir popularmente, “siempre resulta más fácil coger a un mentiroso, que a un cojo”.

Pero vayamos ya, sin más preámbulos, al meollo del asunto que nos ocupa. En el resumen de mi declaración ante la policía, se puede leer lo que sigue:

“Pregunta: usted nos dice que desde 1975, en el curso del Primer Congreso del PCE(r) la sección llamada ‘técnica’ se transformó en una oficina independiente encargada de la lucha armada contra la represión fascista, ¿cómo se tomó esa decisión de crear esa estructura y quiénes son las personas que tomaron parte en ella?”

He ahí la primera manipulación clara y manifiesta realizada por la policía: una pregunta basada en una supuesta afirmación mía (“usted nos dice”) que yo no he podido hacer por la simple razón de que el Congreso no tomó “esa decisión de crear esa estructura” “encargada de la lucha armada”; ni siquiera “contra la represión fascista”. Esto último no es más que cebo que nos han puesto para que nos traguemos el anzuelo. Lo que realmente hizo el Congreso, como consta en mi declaración y en todos los documentos del Partido que tratan de aquel período fue que “tras un balance de la situación política del país, se dijo que la represión no haría más que acentuarse” y, consiguientemente, se “tomó la decisión de afrontar esa represión con todos los medios posibles”. Esta fue la única “decisión que se tomó”: enfrentar la represión, un acto, por cierto, punible por todos los fascismos.

Por lo demás, ésta era una realidad que venía impuesta por la crisis y bancarrota política de las viejas formas de la dominación fascista en España, lo que provocaba el rechazo frontal del régimen de Franco, la Banca y la Iglesia Católica, así como el incremento y mayor radicalización de la resistencia obrera y popular, ante la que el Partido tenía que tomar una posición clara y consecuente con los objetivos de la Revolución socialista que había proclamado.

Mas ¿es cierto, como afirma la policía, que “en el curso del Primer Congreso del PCE(r) la sección llamada ‘técnica’ se transformó en una oficina”…? La respuesta a esta pregunta la encontramos inmediatamente y de forma que no deja lugar a dudas: “una condición es puesta por el Congreso, a saber: que la Sección Técnica fuera suprimida”, dado que el Partido “no puede apoyar más que moral y políticamente” a las organizaciones armadas guerrilleras. Queda, pues, también muy claro para todo el que sepa leer, que “en el curso del Congreso” no se pudo tomar, ni se tomó, ninguna decisión para que “la sección llamada ‘técnica’ se transformara” en ningún tipo de “oficina”. Salta a la vista, además, que tales términos no son utilizados ni por los españolitos más “afrancesados” y yo, lo puedo jurar, no sé pronunciar ni una sola palabra en francés.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que de esa “condición” impuesta por el Congreso, la policía ha deducido que “tres voluntarios se designan” en el mismo Congreso “para emprender la lucha armada”, lo cual es también enteramente falso. De suyo se desprende que unos “voluntarios” no son designados en ninguna parte, ni siquiera en el Congreso de un Partido Comunista. Lo único cierto de todo ese amasijo que ha hecho la policía con mis declaraciones a este respecto, es que la condición que fue impuesta por “unanimidad” del Congreso para que esos voluntarios -que repito no fueron “designados”-­ hicieran su voluntad conservando su filiación de militantes del Partido,         es que “la sección llamada ‘técnica”‘ de la que formaban parte “fuera suprimida”, de tal manera que el Partido no se viera comprometido en ningún tipo de actividad armada, puesto que “el Partido no puede apoyar más que moral y políticamente” la resistencia armada.

Con esto creo que queda igualmente demostrada, de una manera coherente, la falsedad de las declaraciones que también sobre el asunto me ha atribuido la policía. Pero por si todavía queda alguna duda al respecto, diré de pasada que la sección técnica, cuyo cometido no consistió en otra cosa más que en procurar medios técnicos para la confección de la propaganda clandestina -de ahí que se le diera esa denominación- sólo existió en el período de la OMLE y, al ser “suprimida” por decisión del Primer Congreso del Partido, dejó de funcionar incluso como “oficina”.

Ahora debo decir que esas declaraciones que aparecen mutiladas y amañadas en el resumen de la policía, las hice por propia voluntad, es decir, sin que nadie me lo pidiera, aún siendo consciente de que podían ser -como en efecto lo han sido- tergiversadas, retorcidas o cuánto menos mal interpretadas. Pero debíamos correr ese riesgo, no quedaba más remedio, a fin de poder aclarar todos esos “puntos oscuros” y “rarezas” con los que los medios de intoxicación en manos de la burguesía española ha estado especulando durante tantos lustros para confundir a las masas acerca de los “orígenes” y los fines de nuestro movimiento revolucionario, ya que sabe positivamente, como una prolongada experiencia ha venido ha demostrar, que no puede implicar al PCE (r) en actividades armadas.

Sin embargo, tal como hemos visto, la policía “democrática” francesa, sí parece dispuesta a conseguirlo (por encargo ¡faltaría más! de los oligarcas españoles) en base a esas declaraciones mías –que ellos  han condimentado a su gusto- y otros montajes parecidos de los que aún, después de ocho meses de nuestras detenciones, no tenemos noticias. Es una tarea muy ardua esa de falsificar las “pruebas”- , tenemos que reconocerlo.

Pero el verdadero maestro en estas malas artes, tal como ya he indicado al principio, es el juez Bruguière (no, no me había olvidado de él), que como no podía ser menos, ha llevado todas esas falsificaciones que le ha proporcionado la policía a los extremos más absurdos. Este me hace decir cosas tan divertidas como las que transcribo a continuación, extraídas del mismo resumen que anteriormente he mencionado. . . Presten atención, se lo pido encarecidamente:

“¿Confirma usted esas declaraciones y en caso afirmativo, puede usted decir qué ha sido de esa organización militar nacida del PCE(r)?” (Como se puede apreciar sin gran esfuerzo, Bruguière está tan seguro de la respuesta “positiva” que tiene preparada, que no duda en anticipar su consecuencia ¡todo lo tiene previsto, hasta lo que me va hacer decir a continuación!)

“Respuesta: Sí, confirmo esas declaraciones que usted acaba de recordar en su pregunta. Y para responder a la segunda parte de su pregunta, diré que un año o un año y medio después del Primer Congreso del PCE(r) apareció por primera vez la sigla del GRAPO”.

Al leer esto, cualquier persona bien intencionada puede pensar que estoy bromeando, puesto que resulta poco creíble -más bien increíble- que un juez de la categoría de Bruguière que tiene en un puño a los políticos franceses, pueda caer en tales bajezas realizando montajes tan burdos; y si he de ser sincero tengo que reconocer que yo he sido el primer sorprendido, hasta el punto de llegar a dudar, mientras daba lectura al resumen del sumario, de mi propio raciocinio.

Pero no, ni es una broma lo que he trascrito, ni yo me he perdido envuelto en la tela de araña que Bruguière ha tejido. Es evidente que el juez se ha traicionado a sí mismo al hacerme decir que le voy a “responder a la segunda parte de su pregunta” (que se refiere a “qué ha sido de esa organización militar nacida del PCE(r)”) para llevarnos a continuación al momento del nacimiento de dicha organización militar; es decir, a “un año o un año y medio después del Primer Congreso del PCE(r)”, por lo que resulta claro a todas luces que fue esa, precisamente, mi respuesta “positiva”, válida tanto para la “segunda”, como para la primera parte de su pregunta. ¿Dónde está la lógica judicial y el más elemental sentido común en ese montaje que acaba de ofrecemos el juez Bruguière?

Claro que éste no puede dejar de recoger aunque sólo sea una pequeña fracción de mi verdadera declaración, aquella, que, según su criterio, resulta menos “negativa” pero que, sin embargo, tira por tierra por sí misma todo ese fantasmagórico montaje que ya hemos visto, al tiempo que indica el sentido de ese sinsentido que Bruguière nos ha ofrecido con sus torpezas:

“Los GRAPO no son una emanación del PCE(r). Los GRAPO (repárese en este detalle. Nosotros siempre hablamos de “Los GRAPO“‘ en plural y no “del GRAPO”) nacen en la calle de la misma manera que otros movimientos revolucionarios como los GARI, FRAP y ETA. Los tres militantes que usted ha citado se unieron a otros combatientes anarquistas, comunistas e incluso cristianos.”

Pero donde el juez Bruguière alcanza la perfección en su método tramposo, es en el resumen de la declaración de Isabel. Ruego nuevamente que le presten mucha atención, pues merece la pena.

“Pregunta: ¿Ha oído hablar de la reunión de una sesión llamada técnica durante el Congreso Constitutivo del PCE(r)?

Respuesta: No.

. . . /

Pérez Martínez -prosigue poco más adelante el juez- mencionó que desde junio de 1975, durante el Congreso, tuvo lugar una sesión llamada técnica que debía transformarse en una oficina independiente encargada de la lucha armada contra los fascistas”.

Dos veces, y en muy corto espacio, Bruguière repite la misma cantinela que le ha escrito la policía, sólo que en una versión modificada y con música propia: como acabamos de ver, él suprime de un plumazo la “sección técnica” (antes de que lo decida el Congreso) y hace que durante el mismo “tenga lugar una sesión técnica” y no se trata de un error mecanográfico, dado que como acabo de señalar, lo que dice dos veces y en las dos, toda la frase tiene el mismo sentido: “Durante el Congreso, tuvo lugar una sesión técnica…”            Así queda bordado, y no como lo han montado los de la policía, en plan chapucero ¡Ay, esos chicos, cuándo van a aprender!

Isabel, que obviamente desconoce mi declaración, niega rotundamente las afirmaciones del juez, lo que le permite a éste decir a continuación: “Como puede constatar, según Manuel Pérez Martínez, que está bien enterado (¡Y tanto!) puesto que fue elegido en 1975 Secretario General del Partido, el PCE(r) en una resolución unánime legitimó el recurso a la lucha armada y ante esta consigna tres de sus militantes… constituyeron una organización militar independiente que dio nacimiento a los GRAPO”.

El juez Bruguière se ha dado cuenta, aunque demasiado tarde, de que del Congreso Reconstitutivo del Partido, no pudieron salir al mismo tiempo constituidos los GRAPO. De ahí que tenga que apelar a mi autoridad para crear otra “organización militar” que no es precisamente la que la policía afirma que fue creada. Pero este nuevo descubrimiento no le crea ningún problema de “conciencia jurídica”. Al fin y al cabo, siempre queda el recurso de someter a su fuero hasta a la madre que nos parió.

En algo sí tiene razón el señor Bruguière: el PCE(r) en nombre del proletariado revolucionario de nuestro país ya desde su Primer Congreso, legitimó en todas sus formas la lucha de resistencia antifascista que él está tratando de criminalizar. También es cierto que de nuestras filas han salido, no sólo tres, sino numerosos militantes a engrosar y dirigir por el camino justo a la guerrilla, muchos de los cuales han entregado generosamente su vida por la causa obrera y popular. El Partido nunca ha ocultado esas dos verdades; es más, las defiende como un derecho irrenunciable y se siente por todo ello muy orgulloso.

Tan cierto como lo que acabo de decir lo es que el Partido jamás ha “designado” a ningún voluntario, y menos aún para que forme o se incorpore a la resistencia armada antifascista, pues no creo que necesite demostrar que esa es una opción personal en la que nadie puede interferir (ni siquiera el Estado capitalista con todo su aparato mediático-represivo, en el que están incluidos, naturalmente, los jueces).

Por todos estos motivos y otros que no viene al caso comentar aquí, “estos Grapos (habla el juez Bruguière) siempre según Manuel Pérez Martínez, son orgánicamente independientes del Partido” y “este último no puede apoyar más que moral y políticamente ese grupo armado”.

Es fácil darse cuenta de que esas declaraciones mías no están tan “lejos”, como el juez Bruguière pretende -¡al contrario, están muy cerca!- de las declaraciones de Isabel, como ella ha respondido a la pregunta que le ha formulado el juez Bruguière inmediatamente de contarle el cuento que ya hemos leído: “¿qué tiene que responder?

Respuesta: quiero hacer observar que Pérez Martínez ha citado una resolución del Partido que es de 1975, antes de la muerte de Franco. Por lo demás, no veo la diferencia con lo que acabo de declarar. Se trata de la posición de todo Partido Comunista que considere que los pueblos masacrados tienen el derecho a recurrir a la lucha armada para defenderse”

Manuel Pérez Martínez

Prisión de Fresnes

28-5-2001.

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