Cartas

Deja un comentario
Carta desde Moscú de N.O. Glagoleva, presidenta del C.C del “Movimiento de toda la Unión en Defensa de los Presos políticos luchadores por el socialismo” (MUDP)
dirigida a Manuel Pérez Martínez.

Sellada en Rusia, 30 – 01 – 2011

¡Estimado Manuel!
Nos permitimos dirigirnos de esta manera debido a que, ya hace más de diez años, esperamos un cambio en vuestro destino. En realidad, esperamos vuestra liberación, y en la medida de nuestras fuerzas hemos expresado decididamente nuestra opinión en el sentido de que usted debe ser puesto en libertad.

Durante todos estos años, usted ha devenido para nosotros una persona entrañablemente querida y cercana. Es pertinente referir que, desde el momento en que supimos que usted y vuestros camaradas habían sido arrestados en Francia, organizamos una manifestación de protesta ante la embajada francesa, exigiendo vuestra libertad, pues sabíamos y sentíamos que todos vosotros sois nuestros camaradas y sinceramente deseábamos que fueseis puestos en libertad y continuaseis vuestra lucha no sólo por el futuro socialista de España, sino, además, por el de otros países.
¡Es precisamente esto lo que temen vuestros adversarios! Por ello, en lugar de ponerlo a usted en libertad después de haber estado en las cárceles francesas, nuevamente lo juzgan en intentan por largos años aislarlo de vuestro pueblo. Nuestro más vehemente deseo es que usted sea liberado lo antes posible. En todo caso, aislarlo a usted del pueblo nadie lo conseguirá porque persiste vuestra figura de luchador por la dignidad y un futuro mejor para el pueblo trabajador, y vuestros artículos y libros contribuyen al fortalecimiento de las posiciones comunistas tanto en España como en todo el movimiento comunista mundial.
Algunos de vuestros trabajos han llegado hasta nuestras manos, pero infelizmente somos pocos los que dominamos la lengua española y solamente muy rara vez conseguimos traducir pasajes de vuestros libros. A propósito, hace bastante poco tiempo conseguimos traducir un artículo del libro “Tesis sobre la crisis del comunismo”. Asumimos que el libro fue escrito cuando usted se encontraba en libertad, pero la cuestión sobre la actualidad y fuerza de las leyes del desarrollo de la sociedad, que descubrieron Marx y Engels y que tan exitosamente consiguió aplicar en la práctica V.I. Lenin, hoy en día goza de gran popularidad. Y aquí, en el territorio de la Unión Soviética, actualmente, incluso en los medios de la izquierda, hay gente que intenta descubrir, en términos de principios, algo nuevo, incluyendo algo “puramente ruso”, con cuya ayuda será posible alcanzar la transición del país hacia un curso socialista. Sin embargo, las leyes, y entre ellas las que regulan el desarrollo social, existen y actúan independientemente del deseo de quienquiera que sea. Nosotros somos capaces de descubrirlas – lo cual, en este caso, fue hecho por los clásicos del marxismo-leninismo – y de actuar en consonancia con este conocimiento. De modo general, vuestro pensamiento, vuestros artículos ayudan al movimiento comunista actual a elegir el camino cierto, consolidarse en él, encontrar las palabras necesarias para explicar a la gente lo que está pasando y conducirla por la senda correcta. ¡Gracias a usted por su trabajo! Nosotros no sabemos si usted ha publicado nuevas obras, pero sería para nosotros un placer conocerlas. Por supuesto que debido a las dificultades de traducción, para nosotros sería más fácil leer trabajos o artículos no muy extensos. Nosotros hemos sabido que en la cárcel los problemas con la vista que usted tenía se han agravado. ¿Vuestro estado de salud le permite ocuparse del trabajo literario, escribir artículos?

Lamentablemente, no tenemos la certeza absoluta de que la presente carta llegará a vuestras manos, por ello, ahora, la finalizo. Sabemos que el 19 de enero se inició una nueva etapa de la apreciación judicial de vuestro proceso; esperaremos noticias acerca de su marcha, y nos gustaría mucho que se diera ese extraño caso cuando un tribunal olvida “la encomienda” para decidir. Sabemos que la condena de un activista político es, por cierto, resultado del miedo ante sus posiciones ideológicas, y cualquier astucia referente a oponérselos solamente confirma el compromiso de los jueces.

A nosotros nos admira vuestra valentía y entereza ante la crueldad e injusticia de los tribunales burgueses y en el porvenir deseamos que tenga usted más firmeza y certeza en nuestra victoria común y, por supuesto, le deseamos salud. Sabemos que usted tiene en España buenos y fieles amigos que luchan por vuestra libertad. La solidaridad y el desvelo de los amigos es una de las principales condiciones de una lucha exitosa contra la injusticia.

Le hacemos llegar a usted un par de nuestros diarios, donde siempre tratamos de entregar información a cerca de vuestra situación y de la de vuestros camaradas (con quienes estamos en contacto) y a veces publicamos vuestros artículos. Igualmente le enviamos el último boletín de nuestro movimiento: “El Movimiento de toda la Unión en Defensa de los Presos políticos, luchadores por el socialismo (MUDP).

Finalmente, ¡queremos expresarle a usted nuestros mejores deseos!
¡Reciba un gran saludo de muchas, muchas personas de nuestro país!
Con saludos comunistas. Atentamente, La Presidenta del CC del MUDP N.O. Glagoleva
—————————————-

Respuesta de Manuel Pérez Martínez (Arenas) a N.O. Glagoleva

Cárcel de Albocasser, 8 – 04 – 2011

Estimada camarada Glagoleva:
Hoy he recibido su carta y la “Carta de saludo…” de los participantes en la III Conferencia del Movimiento de toda la Unión por la Defensa de los Prisioneros políticos – luchadores por el socialismo, del 5 de noviembre de 2010.

Junto a estas dos cartas, un funcionario de la prisión me ha dado a leer una notificación en la que me hacen saber que “no procede” que me sean entregados “2 panfletos en ruso”, por carecer éstos de depósito legal. Yo deduzco que se refiere a los diarios que usted menciona en su carta (del boletín del movimiento nada se sabe). Desde luego resulta difícil poder saber con certeza qué hubiera sucedido si, en lugar de 2 diarios en ruso, fueran dos auténticos panfletos ultra-reaccionarios en inglés, por ejemplo. Pero es casi seguro que no habrían requerido “depósito legal” en España, tal como sucede con la prensa extranjera, para que me fueran entregados.

En pocos días ésta ha sido la segunda vez que me han informado de la “retención” de los referidos “panfletos en ruso”, con la notable diferencia de que en la primera comunicación ni siquiera hacían constar la existencia de las dos cartas (que al final hoy -más de 2 meses después- me han sido entregadas) y eso pese a que, según todas las evidencias, venían en el mismo paquete postal que los susodichos “panfletos en ruso”… ¿Qué ha podido ocurrir mientras tanto para que se haya podido producir esta suerte de milagro? Es decir, para que los “2 panfletos en ruso” se hayan convertido en dos calurosas cartas escritas en perfecto castellano, de un extraordinario valor testimonial, político y moral. Pues es muy sencillo: para los que me tienen preso se trataba de impedir que yo pudiera recibir un estímulo de tal naturaleza, justo en el momento en que había iniciado la huelga de hambre, “a tumba abierta” para denunciar la prolongación del aislamiento y la tortura que he padecido durante tantos años; sólo que esta vez de forma más intensificada y sañuda. Claro que esa artimaña y otras del mismo estilo, de nada les han servido, si bien las numerosas muestras de solidaridad, afecto y apoyo (como las suyas) que se han producido, y de las que ahora me están llegando noticias, han contribuido de manera decisiva al resultado de esta singular batalla.

De entre todas las muestras de solidaridad y apoyo, merece ser destacada la de mis camaradas de Partido presos, así como la de los militantes de los GRAPO (que se encuentran también en distintas cárceles), que no han dudado ni un instante en ponerse en huelga de hambre nada más tener conocimiento de mi situación… no hace falta explicar que el gobierno, dada la profunda crisis que atraviesa nuestro país, no puede arriesgarse a cargar otra vez con la responsabilidad de una o varias “muertes” más que probables de prisioneros comunistas y antifascistas, y menos aún en periodo de elecciones.

No entraré en detalles. Lo que más interesa saber en estos momentos, es que mi situación penitenciaria ha cambiado radicalmente: hace unos días me sacaron del módulo de aislamiento y ahora me encuentro en un módulo “normal” (con algunas restricciones), compartiendo galería, patio, comedor, etc. con numerosos presos comunes y un reducido número de presos políticos vascos que me han recibido como se recibe a un hermano.
También quiero que usted sepa (para su tranquilidad y la tranquilidad de todos los amigos y camaradas soviéticos que se han interesado por mi estado de salud), que me encuentro bien y que en la última semana he comenzado a recibir un tratamiento médico adecuado… ¡y basta de hablar de mi situación personal!
Me ha llamado especialmente la atención la opinión que usted expresa en su carta sobre la importancia de mis artículos y libros, como “contribución al fortalecimiento de las posiciones comunistas tanto en España como en todo el movimiento comunista mundial”. En fin, no quiero pecar de falsa modestia, pero creo que si existe algún mérito en esos trabajos, habría que atribuirlo, en partes más o menos iguales, a todos los militantes de mi partido.
Sobre las “Tesis…” le puedo decir que hace ya bastante tiempo que comprendimos la necesidad de realizar un balance de este tipo de la experiencia histórica del movimiento comunista, como paso previo a cualquier intento serio de nuestra parte por superar la profunda crisis a que nos había conducido el revisionismo moderno. Así mismo éramos conscientes de las enormes dificultades que habríamos de encontrar en la tarea, dadas las limitaciones y carencias de todo tipo que nos aquejan. De manera que podrá usted suponer los grandes esfuerzos que hemos tenido que hacer para superar dichas dificultades y carencias y poder abordar con la preparación y la “libertad” necesarias los problemas teóricos, económicos, políticos, etc. implícitos en la materia objeto de nuestra preocupación; y poder abordarlo, además, desde la posición y el justo método dialéctico, marxista-leninista.

Bueno, no quiero caer en el error de los autodidactas de creer haber descubierto un “perpetuum mobile” cualquiera. Pienso que aún quedan numerosos problemas, tanto teóricos como, sobre todo prácticos, que esperan solución antes de que nuestro movimiento pueda reanudar la marcha a buen paso. Y si con nuestra modesta contribución se logra acelerar en buena medida ese proceso, yo, personalmente, me daría por satisfecho, ya que eso significaría, entre otras cosas, que los esfuerzos y sacrificios que hemos tenido que hacer durante más de 35 años de incesante lucha, no han sido en vano.

Por lo demás, era de esperar que con el transcurso del tiempo, en cuanto fueran conocidos mis artículos y libros por los verdaderos comunistas, éstos no tardarían en “identificarse” con ellos y los reconocerían como lo que realmente son: herramientas, útiles para su trabajo político. Pues bien, esto ya está sucediendo, no sólo en España, sino también en otros países. No obstante, para mí no puede existir actualmente un “premio” mayor a la labor general del PCE(r), un reconocimiento más legítimo ni más autorizado que el de los comunistas soviéticos… Es como una “consagración”. Verdaderamente, ¡¡Hay futuro!!

Pregunta usted por otros libros míos que no han llegado a sus manos. Hay un número considerable de ellos, pero yo les recomiendo, particularmente, el que lleva por título “Sobre la crisis y el derrumbe del sistema capitalista”, libro que ha sido editado recientemente por la editorial “Templando el Acero”. Se trata de un texto muy condensado, que puede corresponder a lo que usted nos pide.

También existe, por lo que yo sé, una compilación que reúne una serie de artículos y otros trabajos míos muy “manejables” sobre diversos temas, entre los que destacan los referidos a la reforma del Estado español y a la profundización de su crisis.

Por cierto que, de todos estos trabajos, se pueden contar con los dedos de una mano los que han sido escritos en la cárcel, y ninguno de ellos en este último período. Todos son anteriores a mi detención en el año 2000. Desde esa fecha, si exceptuamos algunas denuncias relacionadas con las detenciones y los juicios-farsa y un libro (“cartas y versos para Isabel”), dedicado a mi compañera, no me ha sido posible proseguir mi labor “publicista” al servicio de los trabajadores: me lo han impedido de manera violenta, brutal.
Claro que en ello han influido los problemas de mi vista. Pero no ha sido solamente eso, como usted podrá comprender, sino un conjunto de factores y circunstancias relacionados, todos, con mi prolongado aislamiento.

Y ya termino.
Reciba usted, camarada Glagoleva mi reconocimiento por su meritoria labor al frente del MUDP y mis mejores deseos.
¡Saludos fraternales a todas y a todos!
¡Venceremos!. Manuel
Manuel Pérez Martínez
——————————————

Carta de N. O. Glagoleva, Presidenta del Movimiento para la Defensa de los Presos Políticos por el Socialismo (MDPP-S) a Manuel Pérez Martínez (Arenas)

Moscú, 18. 02. 2012

Estimado Manuel:
Hace bastante tiempo que no le escribíamos y tampoco hemos recibido cartas de Usted. Nos gustaría, ahora, llenar el vacío que se ha producido en nuestras comunicaciones.

Desearíamos saber ¿cómo está Usted ahora? Comprendemos perfectamente que encontrándose Usted en las mazmorras, no se puede decir que todo está en orden. Está claro que tal situación es enteramente anormal e injusta. Entendemos que ello es asaz negativo para Usted y para su salud también. Peor es todavía para todo el movimiento comunista, lo que implica que su prisión es nefasta para el destino de su país y, por cierto, de todo el mundo. La causa de la liberación de la humanidad y de la libertad de la gente del trabajo necesita dirigentes fieles, convencidos, con buen nivel, abnegados y valientes, entre los cuales está Usted.

Pero cuéntenos, ¿cómo están sus asuntos? ¿Cómo se siente Usted? ¿En qué situación está el problema de su vista? ¿Recibe Usted asistencia médica y de qué calidad? ¿Cuántas personas comparten la celda con Usted? ¿Cómo son las relaciones con sus compañeros de celda y con la administración carcelaria? ¿Hay alguna posibilidad de reducir el plazo de privación de libertad? ¿Se ha emprendido algún trámite jurídico en ese sentido? ¿Le es permitido a Usted ver a sus familiares? De acuerdo con la información que yo tengo, en este momento Usted se encuentra bastante alejado de su casa, esto es, para llegar a su “residencia”, sus familiares y amigos tienen que viajar de un extremo a otro de España. Con todo, la verdad es que si se mira teniendo en cuenta la extensión de Rusia o de la Unión Soviética, recorrer una gran distancia en España no parece ser mucho. Bueno, de todos modos, ¿recibe Usted visitas de vez en cuando? ¿Cuál es el régimen de visitas imperante allí? Aquí, en Rusia, el preso puede, cada mes, comunicarse con visitantes durante las denominadas “visitas cortas”, es decir, se puede conversar por teléfono con el preso en el transcurso aproximado de una hora. La conversación transcurre a través de un tabique transparente. Y, trimestralmente, los familiares pueden llegar a la cárcel una vez y hacer una “visita larga” –de uno a tres días de convivencia conjunta en el “hotel” de la prisión. ¿Existe algo parecido en España?

¿De qué forma recibe Usted información acerca de lo que pasa en el mundo? ¿Tiene Usted un aparato de radio o televisor en la prisión? ¿Recibe Usted diarios?

Acá, en Rusia, el pueblo se ha tornado más activo y ha comenzado a salir de sus casas a protestar en las calles, aun cuando el principal pueblo –la clase obrera y sus aliados- todavía no se ha incorporado a la resistencia. Por esto, no podemos, por el momento, hablar de que la situación ha madurado. Sin embargo, nuestros camaradas, los trabajadores petrolíferos de Kazajstán han mostrado su intransigencia y coraje, precisamente, en la lucha de los obreros contra el poder y el patronato que viola los derechos del pueblo trabajador. Empero, la verdad es que muchos de ellos, seguramente, no sospechan que luchan, objetivamente, por el futuro socialista de su país. Por ahora, se puede decir que su lucha se desarrolla por sus derechos, mejores salarios y dignidad, pero no caben dudas de que están adquiriendo la necesaria experiencia de lucha. Infelizmente, han tenido que pagar un precio muy alto por ello. En el pasado mes de diciembre, el poder decidió que ya era necesario poner fin al paro laboral, que duraba siete meses, para lo cual no vaciló en preparar y desatar la represión que dejó trabajadores asesinados y heridos. Muchos más fueron a parar en las mazmorras del régimen, donde son víctimas de humillaciones y torturas. Es evidente que su situación hace más necesaria que nunca la solidaridad de los trabajadores, incluida la solidaridad internacional. Con todo, se está atesorando una amarga y valiosa experiencia.

A propósito de lucha política, quería preguntarle a Usted ¿cuál es su posición relativa al PCPE, el Partido Comunista de los Pueblos de España y si tienen Usted y sus camaradas relaciones con este partido? Entiendo perfectamente que, en las condiciones que Usted se encuentra, no es fácil hablar sobre las actividades de la organización, pero, de cualquier manera, hay compañeros suyos en libertad. Es obvio que espero recibir respuesta a mis preguntas sólo en el caso de que ellas no le provoquen alguna complicación; más todavía, que puedan ser motivos de disgustos.

Nosotros no estamos muy convencidos de haber comprendido cabalmente la esencia del veredicto adoptado en febrero del año pasado. Tengo entendido que, a partir de febrero de 2011, usted debía cumplir una pena de prisión de tres años. Sin embargo, en las publicaciones, surge un plazo diferente. Nos podría Usted contar cuál es la situación real. Si tiene posibilidades de hacerlo, escríbanos, por favor.

Queremos tener la esperanza de que esta breve carta llegue a sus manos. Adjuntamos algunos números de diarios del año pasado y el último Boletín de nuestro movimiento.

Esperaremos con impaciencia no más sea algunas líneas de su parte, tal como, con gran impaciencia, esperamos que Usted sea liberado, toda vez que la noche oscura no puede ser eterna; tendrá que acabarse más temprano que tarde.

Le deseamos lo mejor que pueda haber en las condiciones en que Usted se encuentra.

Un solidario saludo de nuestros camaradas.
Con mucho respeto, saluda a Usted,
N. O. Glagoleva
——————————————————————

Respuesta de M.P.M. (Arenas) a N.O.Glagoleva

Albocàsser, 14 – 05 – 2012

Estimada camarada N.O.Glagoleva:

Hace ya unos días, la dirección de la prisión me notificó que había llegado al Centro Penitenciario un paquete postal conteniendo tres periódicos y un libro “en ruso” y “sin depósito legal”, por cuyo motivo quedaba retenido. Así que tan sólo me entregaron su carta. De nada han servido mis reclamaciones y razonamientos. Esto no es la primera vez que me sucede en esta prisión: de manera que, en lo sucesivo, ya sabemos a qué atenernos: ¡Nada de periódicos, nada de libros!

Usted sigue preocupada por mi salud. Yo lo comprendo. Por eso voy a tratar de responder a todas sus preguntas al respecto. No obstante, considero que lo más importante y que merece ser destacado, es el linchamiento jurídico-político que el régimen español está llevando a cabo, desde hace doce años, contra el PCE(r) y contra mí personalmente, al objeto de impedir la reorganización y el desarrollo del nuevo movimiento democrático y revolucionario en mi país.

Pregunta usted sobre la posibilidad de que sea acortado el tiempo de mi permanencia en prisión, y antes de responder a esta pregunta creo necesario poner al descubierto algunos hilos de esta tramoya. Cuando fui detenido en Francia, junto a otros camaradas, en noviembre del año 2000, ni en aquel país ni en España existía ninguna causa abierta contra nosotros. Ciertamente, el PCE(r) no era un partido legal, pero tampoco ilegal: hasta ese momento, si nos atenemos a las sentencias que los tribunales imponían a nuestros camaradas presos, éramos considerados una organización “ilícita”, lo que no nos libraba de sufrir persecución, asesinatos, detenciones, torturas y encarcelamientos, a la vez que la maquinaria de propaganda e intoxicación del régimen lanzaba contra nosotros la más ponzoñosa campaña de infundios y mentiras que se recuerda. No obstante, durante un período de varios años conseguimos mantener la labor partidista en una suerte de “semi-legalidad”. Por este motivo, el famoso juez (M.Bruguière), que instruyó el sumario en Francia, se tuvo que conformar, como prueba decisiva de todos mis delitos, con el documento de identidad falsificado que llevaba en el momento de mi detención. Pero ellos no buscaban únicamente detenerme a mí y a mis camaradas para realizar una “encuesta”, tal como manifestó de manera cínica el muy reputado juez de instrucción. Su plan era mucho más ambicioso. Consistía, básicamente, en mantenernos encarcelados en Francia, sin ninguna imputación concreta, a la espera de que fuera aprobada en el Parlamento español la “Ley de Partidos”, en virtud de la cual, en el año 2003, el PCE(r) fue ilegalizado y convertido automáticamente en parte constitutiva (junto con los GRAPO) de una organización terrorista, y un servidor de usted en el “jefe supremo” de dicha organización. Tal era el plan que habían maquinado los “expertos” de los Ministerios del Interior español y francés. Claro que en aquellos momentos nosotros no podíamos conocerlos. La cuestión es que a partir del año 2003, comenzaron a llegar a los juzgados y tribunales de París innumerables “euro-órdenes” (peticiones urgentes de extradición), en una riada que no tuvo final hasta pocos días antes de que me extraditaran a España, en el año 2006, para ser interrogado y sometido a juicio por un sinnúmero de delitos de terrorismo.

Pues bien, se puede asegurar que fue a partir de aquel momento cuando comenzó la danza de los jueces y fiscales de la Audiencia Nacional de Madrid (el tribunal especial que se encarga de instruir y juzgar las causas políticas), ya que, como se comprenderá fácilmente, para poder condenarme no les bastaba con los informes fabricados por la Guardia Civil: debían probar las acusaciones en juicio oral. Esto no han podido hacerlo y, además, se ha revelado imposible. Así que tras anular y archivar numerosas causas, y una vez que se hubieron celebrado los juicios por las causas más “resonantes” y que fui absuelto en todos, yo debía ser puesto, por imperativo legal, en libertad provisional. Fue entonces cuando intervinieron los ultra-reaccionarios jueces del Tribunal Supremo español, condenándome, graciosamente y sin juicio, a siete años de prisión por un delito de “acción por omisión”.

De esta manera tan clamorosa quedaban de manifiesto, una vez más, sus fracasos y derrotas. Pero permítame que le aclare que en el sistema jurídico español, el Tribunal Supremo, no está facultado para pronunciar una sentencia condenatoria contra un encausado por un delito del que no haya sido acusado y condenado previamente, en juicio oral, por otro tribunal (en mi caso por la Audiencia Nacional). Si sumamos a esta circunstancia el hecho no menos relevante de que, por constituir la última instancia jurisdiccional, en España, las sentencias del Tribunal Supremo no pueden ser recurridas ¿qué resulta de todo ello? Pues resulta –apenas si hace falta decirlo- una trampa mortal de la que es imposible salir por la vía “legal”.

Sin embargo, lo más importante, bajo mi punto de vista, no son los siete años de prisión que me han impuesto con tan malas artes (eso sin contar los seis que pasé en las cárceles francesas), puesto que, en realidad, lo que ha hecho el Tribunal Supremo no es otra cosa que proporcionar a la Audiencia Nacional un instrumento “jurídico” para que ese tribunal especial de represión política pueda, a su vez, dictar sentencias condenatorias contra mi persona; lo que ha comenzado a hacer en causas idénticas a otras anteriores, en las que yo había sido absuelto por la misma Audiencia. Aunque parezca mentira, esto es lo que está sucediendo en España. El proceso sigue abierto. Ahora mismo estoy a la espera de que fijen fecha para un nuevo juicio.

Y para concluir con este fastidioso asunto. Le informo de que hemos recurrido la referida sentencia del Tribunal Supremo español ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. No cabe duda de que, si se produjera un fallo a nuestro favor, podrían cambiar mucho las cosas. Pero esa resolución puede tardar años en llegar, aparte de que para decirlo con franqueza, yo no espero nada a favor de nuestra causa por parte de la justicia burguesa. En todo caso ese recurso podemos utilizarlo como denuncia de la judicatura española y para poco más.

Cambiemos de tema. Me pregunta usted por mi situación penitenciaria. Pues bien, ha de saber que me encuentro en régimen de primer grado. Esto supone que tengo reducido a la mitad el tiempo que puedo permanecer en el patio y restringidas las salidas del módulo (pabellón) a otras áreas y recintos de la cárcel. Además, todas mis comunicaciones –orales y escritas- son intervenidas.
En cuanto a mis relaciones con los demás presos, son cordiales. Es cierto que tener que compartir durante tanto tiempo un espacio tan reducido con personas (unas 140) de tan distinta condición, a veces resulta complicado. Pero yo me llevo bien con todos ellos y me respetan. Con los funcionarios de la administración penitenciaria tampoco tengo ningún problema, si bien, como es lógico suponer, mis relaciones con ellos son de naturaleza muy distinta. Por lo general se limitan a la entrega y devolución de las instancias.

Y ahora, antes de ponerle al corriente de mis dolencias, quiero darle una buena noticia: al fin, tras seis años de espera, a mi compañera y a mí nos han concedido el permiso para que podamos vernos. Anteriormente sólo nos permitían hablar por teléfono durante unos minutos a la semana. Con el resto de mis familiares las comunicaciones han sido constantes desde el comienzo. Aquí en España, las visitas familiares son de 40 minutos semanales (separados por cristales y rejas), más una visita de hora y media cada mes, que tiene lugar en una pequeña sala del “hotel”, como usted la llama. Esto puede dar la impresión de “normalidad”, pero en realidad no es así. Tenga en cuenta que las autoridades de mi país hacen todo lo que está en su mano para incrementar las dificultades en nuestras comunicaciones, ya difíciles de por sí, “dispersándonos” en distintas prisiones y manteniéndonos lo más lejos posible de nuestro entorno familiar; con todo lo que ello supone de sufrimientos, peligros de accidentes en las carreteras, gastos extras, etc. Este es un castigo suplementario (especialmente dirigido contra nuestros familiares) por nuestra militancia antifascista y comunista. Lo cual se traduce en nuestro ánimo en un nuevo estímulo para proseguir la resistencia y la lucha contra todos los abusos y las injusticias.

Y ya, para terminar, parece que no me queda más remedio que hablar de mi estado de salud. Pues bien, trataré de resumir. Sobre mis famosas cataratas, hace un año el oftalmólogo me dijo que no estaban suficientemente desarrolladas como para operarlas. De modo que tendré que quedarme completamente ciego antes de que me libren de ellas. Por lo demás también mi tensión arterial sube y baja últimamente como un tobogán. Al parecer este problema se agrava debido al continuo estado de tensión al que lógicamente me veo sometido. A eso hay que añadirle que sufro frecuentes migrañas, más un resfriado crónico que me tiene postrado… Como usted misma comprenderá, aquí ni hablar se puede de “una atención médica de calidad”, ni de nada que se le parezca.

De todas maneras, dado que la mayor parte de mis males tienen su origen en la prolongada permanencia en la cárcel en régimen de vigilancia especial y aislamiento, no creo que una mejor asistencia médica pueda mejorar notablemente mi estado “clínico”. Por lo demás yo estoy convencido de que, en los planes de los represores fascistas españoles no se contempla la posibilidad de que yo pueda salir vivo de la cárcel; y no lo temo, pues eso es algo que desde hace mucho tiempo tengo bien asumido… En fin, no me gusta dramatizar y menos aún ponerme en plan patético, pero tampoco quiero que este asunto termine convertido en un tema tabú.
Para los comunistas, la cárcel ha sido siempre una de las trincheras más avanzadas de la lucha de clases; una trinchera en la que, como en todas las demás, se puede perder la vida, pero no la dignidad humana. Por este motivo mi mayor preocupación a este respecto es hacer honor a la causa del comunismo, a mi Partido y a mi clase.
Y por esta vez, estimada camarada N.Glagoleva, ya termino. Reciba usted y todos los camaradas y amigos soviéticos un caluroso saludo de combate y mis mejores deseos.
Manuel

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: