Huelga en la prisión

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el dedo acusador

¡Hay algo
que esté más fuera
de lugar
que una huelga
de brazos caídos
en la cárcel!

Leyes
de los injustos;
tribunales
de las espadas;
reglamentos
de los verdugos.
La maldad
se pone en causa.

El huracán de la calle
penetró en la cárcel.
Los presos se organizan.
Cuarenta años de dictadura
dejaron señales
en el cuerpo
y en la mente del hombre
y la esperanza
y la libertad frustrada
por la nueva democracia.

Comienza la lucha:
¡ríos de sangre corren!
la digestión
se hizo pesada.
¡Motines,
incendios,
autolesiones!
Trajeron a las pirañas.

Se invirtieron los papeles:
el preso acusa
al hombre público
metidito en su jaula.

24 de diciembre de 1977

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